CCOO de Madrid lamenta la muerte este domingo de un trabajador en la UTE RM2, tras sufrir una parada cardiaca.



El comité de empresa llevaba un año reclamando un desfibrilador.

Este domingo, un trabajador que se encontraba desayunando en el comedor de su empresa, en la Unión Temporal de Empresas RM2 (consorcio formado por varias empresas como Valoriza, Acciona, OHL y Ascan), sufrió una parada cardiaca y falleció en el hospital tras realizarle los servicios de emergencia las maniobras de reanimación durante 50 minutos.

Este caso ha indignado a los trabajadores y trabajadoras, y es que el Comité de empresa llevaba al menos un año pidiendo a la empresa que pusiese un desfibrilador. Hay que señalar que en este centro de trabajo hay más de 600 trabajadores y trabajadoras, y en la Comunidad de Madrid los centros de trabajo con más de 250 trabajadores deben contar, de forma obligatoria, con un desfibrilador.

En España más de 30.000 personas fallecen todos los años debido a un paro cardíaco. Las posibilidades de sobrevivir a una parada cardiaca extrahospitalaria oscilan entre el 5 y el 10 por ciento, por lo que una atención temprana y eficaz resulta fundamental para aumentar la tasa de supervivencia, y en este sentido los expertos coinciden en que la utilización de los desfibriladores incrementa las posibilidades de supervivencia en un 90 por ciento si se utilizan en los dos primeros minutos tras la parada, lo que para CCOO de Madrid pone de manifiesto la conveniencia de extender este tipo de dispositivos en los centros de trabajo.

Con este fallecimiento, el número de accidentes mortales en la Comunidad de Madrid se eleva a 53, porque hay que recordar que esta muerte debe considerarse un accidente de trabajo y por lo tanto debe ser investigado para esclarecer las circunstancias que lo han rodeado.

Para la secretaria de Salud Laboral de CCOO de Madrid, Carmen Mancheño, “es esencial intervenir durante los primeros cinco minutos después de la parada, ya que a partir de ahí cada minuto resta un 10% las probabilidades de sobrevivir”. “Por desgracia –continúa Mancheño- en España estamos todavía a años luz de otros países europeos en materia de cardioprotección laboral y la implantación de los equipos de desfibrilación semiautomática es mucho más escasa, tendríamos que multiplicar por 5 el número de estos aparatos para equipararnos a Francia o Alemania”.

Se trata de algo vital para la salud, por lo que en el futuro estos asuntos deberían estar incluidos en la normativa sobre prevención de riesgos laborales, ya que puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.